Lectura estimada: 6 minutos

Mujer y asce­tis­mo 5

UNA MIRADA HISTÓRICA Y ETNOGRÁFICA SOBRE EL ASCETISMO FEMENINO EN LAS RELIGIONES HINDÚES

Daniela Bevilacqua

Con­te­ni­do

Selec­tor de lecciones

null
null

null

Mujer y Ascetismo

1
null

Mujer y Ascetismo

2
null

Mujer y Ascetismo

3
null

Mujer y Ascetismo

4
null

Mujer y Ascetismo

5
null

Mujer y Ascetismo

6
null

Mujer y Ascetismo

7
null

Mujer y Ascetismo

8
null

Mujer y Ascetismo

9
5. Una mujer en el camino ascético. Rām Priya Dās
Rām Pri­ya Dās

Cono­cí a Rām Pri­ya Dās en el tem­plo Rām Jān­kī , un templo/āsh­ram cer­ca de Mani­kar­ni­kā Ghāt en Vara­na­si, el cual está bajo su direc­ción. La pri­me­ra vez que la cono­cí esta­ba al final de mi tesis, por lo que no tuve la opor­tu­ni­dad de reco­pi­lar mucha infor­ma­ción. Sin embar­go, hace unos años, duran­te otro tra­ba­jo de cam­po, pude pasar más tiem­po con ella y pude crear una rela­ción más cer­ca­na. Ella siem­pre res­pon­dió ama­ble y abier­ta­men­te a mis pre­gun­tas, y tam­bién me con­tó algu­nos epi­so­dios de su infan­cia, a pesar de que muy a menu­do los asce­tas no quie­ren com­par­tir su pasa­do, ya que se sien­ten sepa­ra­dos de su vida social ante­rior. Gra­cias a la rela­ción amis­to­sa que cons­trui­mos pude reu­nir frag­men­tos de su his­to­ria de vida para esbo­zar aquí su retra­to y su camino hacia la ascesis.

Rām Pri­ya Dās es una de esas muje­res que encuen­tran la vida de casa­da inade­cua­da, y en cam­bio sien­ten una fuer­te lla­ma­da espi­ri­tual. Cuan­do solo tenía seis años,1En ese tiem­po tam­bién se tatuó los nom­bres de Rām y Sītā (las dei­da­des prin­ci­pa­les de la orden sam­pra­dā­ya Rāmā­nan­dī) en su bra­zo sin decír­se­lo a sus padres. Por lo gene­ral, las niñas indias se tatúan el nom­bre de sus espo­sos, pero ella me dijo que inclu­so a esa edad sabía que su camino habría esta­do bajo la pro­tec­ción de Rām y Sītā. Escon­dió el tatua­je has­ta que se cur­tió por com­ple­to. solía asis­tir a la prác­ti­ca reli­gio­sa que en una cue­va, un tyā­gī (Shrī 108 Shrī Ram­cha­ran Das Tyā­gī jī, el cual se con­ver­ti­ría en su gurú) solía lle­var a cabo. Siguió yen­do duran­te seis años, llo­ran­do deses­pe­ra­da­men­te cuan­do sus padres no le per­mi­tían ir. Por lo gene­ral, iban a reco­ger­la cuan­do el sol reba­sa­ba la cue­va en la que el tyā­gī esta­ba eje­cu­tan­do sus aus­te­ri­da­des, ya que en ese momen­to sabían que salía a tomar su comi­da (sólo leche) y com­par­tía un poco con la niña a modo de ali­men­to sagra­do (pra­sād).

Cuan­do Rām Pri­ya Dās tenía doce años, pasó un año hacien­do sevā (ser­vi­cio) en el āsh­ram  Shrī Ram­cha­ran Dās, y a los tre­ce años se ini­ció en la orden Rāmā­nan­dī y comen­zó a prac­ti­car yoga. Obvia­men­te, su fami­lia no apre­ció su par­ti­ci­pa­ción en esta sādha­nā, tra­ta­ron de hacer­le cam­biar de opi­nión, pero final­men­te tuvie­ron que reco­no­cer su com­pro­mi­so serio y su deseo de con­ti­nuar la vida ascé­ti­ca. Cuan­do se ini­ció, su fami­lia cor­tó toda rela­ción con ella y Rām Pri­ya Dās se con­vir­tió en par­te del sādhu samāj : «Esto es algo natu­ral», me dijo, «una vez que pasas­te por los lími­tes de la comu­ni­dad lai­ca y entras en esta nue­va, todos son tus her­ma­nos y her­ma­nas”.2 Entre­vis­ta, febre­ro 2013. Ella no sin­tió haber per­di­do una fami­lia, sino haber­la cam­bia­do. Sin embar­go, aun­que no lo dijo abier­ta­men­te, la entra­da a esta nue­va fami­lia no fue tan fácil, debi­do a que era mujer. Me dijo que su gurú la entre­nó ade­cua­da­men­te para que pudie­ra com­por­tar­se correc­ta­men­te en dife­ren­tes situa­cio­nes y con dife­ren­tes per­so­nas, espe­cial­men­te con gurús impor­tan­tes, para ganar su res­pe­to y aceptación.

Como todos los tyā­gīs, Rām Pri­ya Dās lle­va jatā (pelo anu­da­do) y vis­te ropa de color ocre páli­do sin cos­tu­ras, y are­tes y una mālā (collar) hechos de tul­sī (albaha­ca), la plan­ta sagra­da de Vish­nu. En su fren­te, el tila­ka Rāmā­nan­dī: dos líneas blan­cas que se unen entre las cejas y se alar­gan un poco hacia aba­jo en la nariz, con una línea roja en el medio.

Rām Jān­kī Mandir

Siguió a su gurú a Vara­na­si hace 27 años al Rām Jān­kī Man­dir, un lugar sos­te­ni­do espe­cial­men­te por devo­tos de Guja­rat. Es un edi­fi­cio de cua­tro pisos, con un tem­plo a Hanu­mān en la plan­ta baja y un tem­plo a Rām en el pri­mer piso. En el pri­mer piso tam­bién está la coci­na y la habi­ta­ción de Rām Pri­ya Dās; en el segun­do y ter­cer piso hay habi­ta­cio­nes para alber­gar asce­tas y pere­gri­nos. Cuan­do Shrī Ram­cha­ran Dās deci­dió dejar el tem­plo para con­ti­nuar su sādha­nā en Guja­rat, ella se con­vir­tió en la mahant del lugar.

No mucha gen­te fre­cuen­ta el Rām Jān­kī Man­dir, a menu­do son pere­gri­nos de Guja­rat, ya que el tem­plo en reali­dad cuen­ta con el apo­yo de un Trust esta­ble­ci­do en Raj­kot, Guja­rat. Sin embar­go, este flu­jo bajo no moles­ta a Rām Pri­ya Dās , que con­ti­núa vivien­do su vida de acuer­do con el rit­mo del tem­plo. Allí, se can­tan bha­jans (can­cio­nes devo­cio­na­les) des­de por la maña­na tem­prano has­ta alcan­zar la noche, con una pau­sa solo a las 12 a.m., cuan­do se ali­men­ta al dios y el tem­plo está cerra­do has­ta las 4 p.m. Por la maña­na, los sādhus pre­pa­ran pra­sād (comi­da ben­di­ta) para los devo­tos y asce­tas, a veces con la ayu­da de Rām Pri­ya Dās.

Ruti­nas y prácticas

Rām Pri­ya Dās no par­ti­ci­pa en acti­vi­da­des socia­les, lo cual no con­si­de­ra como «tra­ba­jo para sādhus», un com­por­ta­mien­to que difie­re del de muchas gurús que cen­tran sus acti­vi­da­des en sevā y el tra­ba­jo social. Su sādha­nā se basa en el yoga, que domi­nó por com­ple­to como se mues­tra en las fotos en las pare­des del tem­plo: una Rām Pri­ya Dās de tre­ce años se mues­tra hacien­do varios āsa­nas difí­ci­les con una ropa blan­ca sen­ci­lla sin cos­tu­ras, mien­tras que en otras fotos apa­re­ce hacien­do nām jap con una tul­sī mālā . Dos fotos más la mues­tran hacien­do tapas­ya (acti­vi­da­des exte­nuan­tes des­ti­na­das a enfo­car la men­te y mejo­rar la fuer­za reli­gio­sa). Duran­te una tapas­ya se puso de pie un año sobre ambos pies y un año de pie sobre un solo pie. En la segun­da tapas­ya la cubrie­ron con tie­rra duran­te nue­ve días has­ta que bro­ta­ron semi­llas de mijo de la tie­rra. Me dijo que había rea­li­za­do esta tapas­ya nue­ve veces en dife­ren­tes luga­res de la India.

Hoy, su ruti­na dia­ria está com­ple­ta­men­te influen­cia­da por su sādha­nā. Se levan­ta a las 3 en pun­to todas las maña­nas y des­de las 3:30 has­ta las 5 hace prā­nā­yā­ma, āsa­nas y vyā­yam (ejer­ci­cios) y, sobre todo, medi­ta­ción. Lue­go, pasa un par de horas por la maña­na y por la noche hacien­do adh­yā­ya, que es leer y estu­diar libros reli­gio­sos. Estas lec­tu­ras tie­nen una fina­li­dad devo­cio­nal ya que, según ella, la devo­ción es la base de cada acción y es el camino que con­du­ce hacia la gra­cia de dios.

Pers­pec­ti­va ascética

Cuan­do le pre­gun­té sobre el bajo núme­ro de muje­res asce­tas en la sam­pra­dā­ya, res­pon­dió que no es tan bajo, pero que es más difí­cil ver a las muje­res sādhus ya que la mayo­ría de ellas viven en āsh­rams y, por lo tan­to, tie­nen menos visi­bi­li­dad en com­pa­ra­ción al hom­bre. Puso el ejem­plo de su āsh­ram ante­rior en Guja­rat, don­de vivían casi una doce­na de sādhus feme­ni­nas. Estu­vo de acuer­do en asen­tir que no muchas muje­res siguen el camino tyā­gī, ya que es un camino arduo, basa­do en esfuer­zos físi­cos y men­ta­les, mucho más difí­cil que el camino de las samn­yā­si­nīs, cuyo núme­ro de hecho va en aumen­to. Ella no apo­ya com­ple­ta­men­te la difu­sión de gurús feme­ni­nas, ya que actúan en con­tra de la tra­di­ción ascé­ti­ca, espe­cial­men­te la tra­di­ción Dasha­nā­mi don­de Shan­ka­rā­chār­ya prohi­bió samn­yā­sa a las muje­res. Sin embar­go, tam­bién está a favor del reco­no­ci­mien­to de los dere­chos de las muje­res ascé­ti­cas: apo­ya la crea­ción de una mahi­la akhā­riā para orga­ni­zar el cam­pa­men­to de muje­res asce­tas en el Kumbh Melā y su baño en los días más sagrados.

Rām Pri­ya Dās, en cuan­to a la vida ascé­ti­ca, es orto­do­xa en el sen­ti­do de que ella res­pe­ta pro­fun­da­men­te y sigue las reglas inter­nas de la Rāmā­nan­dī sam­pra­dā­ya y de la socie­dad ascé­ti­ca, que es prin­ci­pal­men­te para hom­bres. Ella acep­ta la regla vin­cu­lan­te de que no pue­de dar dīkshā (ini­cia­ción) a nadie, ni siquie­ra a los lai­cos.3Cle­­me­n­­tin-Ojha des­cri­be a una vai­rā­gi­nī, Rām Dulā­rī Dāsī, quien, en cam­bio, comen­zó a tener dis­cí­pu­los des­pués de la muer­te de su gurú y sus dis­cí­pu­los le pro­por­cio­na­ron un āśram cuan­do esta­ba dema­sia­do can­sa­da para deam­bu­lar (1988, 5). Esta regla no le per­mi­te con­ver­tir­se en gurú y, en con­se­cuen­cia, no pue­de comen­zar una tra­di­ción (param­pa­rā) o con­ti­nuar una tra­di­ción ya en cur­so. De hecho, un gurú trans­mi­te una dis­ci­pli­na reli­gio­sa a tra­vés de sus dis­cí­pu­los (guru-shish­­ya-para­m­­pa­­rā) y es debi­do a estos param­pa­rās que se for­man varias ten­den­cias reli­gio­sas en una sam­pra­dā­ya.4Como seña­la Clé­­me­n­­tin-Ojha: «Esto ha esta­do suce­dien­do en la India des­de tiem­pos inme­mo­ria­les, por lo que cual­quier gurú de hoy es teó­ri­ca­men­te el here­de­ro de una anti­gua tra­di­ción» (Manushi 3). Por esta razón, una niña que vivía en el tem­plo reci­bió su ini­cia­ción de un tyā­gī guru mas­cu­lino de la orden. Esta chi­ca tenía pro­ble­mas men­ta­les y no esta­ba real­men­te intere­sa­da en la prác­ti­ca ascé­ti­ca, por lo que solía pasar su tiem­po ayu­dan­do a Rām Pri­ya Dās a coci­nar y lim­piar el lugar. Sin embar­go, Rām Pri­ya Dās encon­tró una for­ma sen­ci­lla de hacer­la hacer un tipo dife­ren­te de nām jāp: le ense­ñó a la niña a escri­bir el nom­bre de Rām en un cua­derno, para que pudie­ra relle­nar pági­nas con la repe­ti­ción del nom­bre de dios.

La his­to­ria de Rām Pri­ya Dās mues­tra que tuvo que luchar con­tra su fami­lia para seguir el camino ascé­ti­co, y que solo el rigor y el res­pe­to de las tra­di­cio­nes le per­mi­tie­ron alcan­zar su posi­ción actual y el apo­yo entre otros Rāmā­nan­dīs. De hecho, nece­si­ta­ba el apo­yo del Jagad­gu­ru Rām­na­reshā­chār­ya cuan­do lle­gó al tem­plo de Rām Jan­kī con su gurú (habían sur­gi­do rumo­res de que una tyā­gi­nī y una tyā­gī vivían en el mis­mo tem­plo). Más tar­de tuvo que hacer fren­te a las crí­ti­cas cuan­do empe­zó a diri­gir el tem­plo, aun­que en Bena­rés hay muchos cen­tros reli­gio­sos diri­gi­dos por muje­res.5En Vara­na­si hay varios cen­tros ges­tio­na­dos por muje­res gurús, tan­to vin­cu­la­dos a las órde­nes sam­pra­dā­yas tra­di­cio­na­les como a otras nue­vas, los cua­les cap­ta­ron la aten­ción de Clé­­me­n­­tin-Ojha (1990) y Den­ton (2004).

Con todo, reco­pi­lé dife­ren­tes obser­va­cio­nes sobre Rām Pri­ya Dās des­pués de nues­tras reunio­nes, úti­les tam­bién para agre­gar más comen­ta­rios sobre el asce­tis­mo feme­nino y para intro­du­cir otro tema, el de la «mater­ni­za­ción» del asce­tis­mo femenino.

  • 1
    En ese tiem­po tam­bién se tatuó los nom­bres de Rām y Sītā (las dei­da­des prin­ci­pa­les de la orden sam­pra­dā­ya Rāmā­nan­dī) en su bra­zo sin decír­se­lo a sus padres. Por lo gene­ral, las niñas indias se tatúan el nom­bre de sus espo­sos, pero ella me dijo que inclu­so a esa edad sabía que su camino habría esta­do bajo la pro­tec­ción de Rām y Sītā. Escon­dió el tatua­je has­ta que se cur­tió por completo.
  • 2
    Entre­vis­ta, febre­ro 2013.
  • 3
    Cle­men­tin-Ojha des­cri­be a una vai­rā­gi­nī, Rām Dulā­rī Dāsī, quien, en cam­bio, comen­zó a tener dis­cí­pu­los des­pués de la muer­te de su gurú y sus dis­cí­pu­los le pro­por­cio­na­ron un āśram cuan­do esta­ba dema­sia­do can­sa­da para deam­bu­lar (1988, 5).
  • 4
    Como seña­la Clé­men­tin-Ojha: «Esto ha esta­do suce­dien­do en la India des­de tiem­pos inme­mo­ria­les, por lo que cual­quier gurú de hoy es teó­ri­ca­men­te el here­de­ro de una anti­gua tra­di­ción» (Manushi 3).
  • 5
    En Vara­na­si hay varios cen­tros ges­tio­na­dos por muje­res gurús, tan­to vin­cu­la­dos a las órde­nes sam­pra­dā­yas tra­di­cio­na­les como a otras nue­vas, los cua­les cap­ta­ron la aten­ción de Clé­men­tin-Ojha (1990) y Den­ton (2004).
Aquí termina la lección 5. Una mujer en el camino ascético. Rām Priya Dās

¿Quieres comentar?

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Rellena este campo
Rellena este campo
Por favor, introduce una dirección de correo electrónico válida.

Bio­gra­fía

Daniela Bevilacqua es una indianista que utiliza metodologías etnográficas e históricas para indagar en cuestiones religiosas de la cultura india. En 2006 se licenció en Lenguas Orientales por la Universidad de Roma, Sapienza, presentando la tesis Nityasumangali, el papel ritual y propiciatorio del Devadasi. En 2009 completó su MD, especializándose en Historia India Moderna y Contemporánea. Su tesis, Rāmjanmabhūmi: Myth, Religion, History and Politics, analizó históricamente el origen y desarrollo del problema Rāmjanmabhūmi. Sobre la base de este trabajo, decidió centrarse en el Rām bhakti, y especialmente en la Rāmānandī sampradāya para su doctorado. Recibió su doctorado en 2015 en “Civilizaciones, Culturas y Sociedades de Asia y África”, supervisado por el Profesor Mario Prayer en la Universidad de Roma, Sapienza, y un doctorado en Antropología en la Universidad de París X Nanterre Ouest La Défense, supervisado por el Profesor Véronique Bouillier. Su trabajo, basado en un enfoque multidisciplinario, se tituló A Past for the Present: The Role of the Śrī Maṭh and the Jagadgurū in the Evolution of the Rāmānandī Sampradāya. A través de este trabajo, conoció al Dr. Mallinson, quien le pidió que se uniera al equipo del Proyecto Hatha Yoga debido a su trabajo etnográfico entre ascetas. Su papel en el proyecto es recopilar, a través del trabajo de campo, evidencia histórica de la práctica del yoga y datos etnográficos entre practicantes de yoga ascéticos vivos.

El cur­so completo