Yoguis, tened cui­da­do con vues­tras articulaciones

La pri­ma­ve­ra pasa­da tuve el honor de ser invi­ta­da para coor­di­nar con­jun­ta­men­te una capa­ci­ta­ción en Ave­nues Yoga Stu­dio, en Salt Lake City. Los vein­ti­tan­tos estu­dian­tes fue­ron ama­bles, curio­sos y se man­tu­vie­ron ali­nea­dos con nues­tro enfo­que más pau­sa­do de lo habi­tual, tan­to en la prác­ti­ca de āsa­nas como en nues­tro énfa­sis en la medi­ta­ción y la filo­so­fía. Me ins­pi­ra saber que este gru­po de pro­fe­so­res está apor­tan­do su sabi­du­ría al mun­do del yoga.

Al prin­ci­pio del entre­na­mien­to, una estu­dian­te que había esta­do ense­ñan­do en un gim­na­sio hizo una pre­gun­ta muy impor­tan­te. Expli­có que una de sus alum­nas se vol­vió inusual­men­te fle­xi­ble antes de la ovu­la­ción (pro­ba­ble­men­te debi­do a la pre­sen­cia de rela­xi­na, una hor­mo­na que rela­ja los liga­men­tos que man­tie­nen uni­das las diver­sas arti­cu­la­cio­nes de la pel­vis: arti­cu­la­cio­nes de la cade­ra, arti­cu­la­cio­nes sacroi­lía­cas y sín­fi­sis púbi­ca). Esta estu­dian­te dijo que alen­tó a su alum­na a avan­zar más en las poses duran­te ese perío­do de su ciclo, ya que era más flexible.

“¿Debe­ría seguir hacien­do esto?”, me preguntó.

Hace vein­te años hubie­ra dicho que sí. De hecho, ani­mé a las muje­res a apro­ve­char la fle­xi­bi­li­dad indu­ci­da por la rela­xi­na duran­te el emba­ra­zo. Nun­ca más.

Afor­tu­na­da­men­te, a la ter­ce­ra vez que cur­sé ana­to­mía, la impor­tan­cia de com­pren­der las estruc­tu­ras de los liga­men­tos y los ten­do­nes final­men­te cris­ta­li­zó en mí. (Para acla­rar, los liga­men­tos conec­tan hue­so con hue­so en las arti­cu­la­cio­nes, los ten­do­nes conec­tan múscu­lo con hue­so en las arti­cu­la­cio­nes). Se cons­tru­yen liga­men­tos y ten­do­nes de teji­do con­jun­ti­vo den­so, regu­lar: colá­geno. Los liga­men­tos son teji­dos fibro­sos den­sos dise­ña­dos para limi­tar el movi­mien­to de nues­tras articulaciones.

Repi­te esto tres veces: Los liga­men­tos están dise­ña­dos para limi­tar el movi­mien­to de nues­tras arti­cu­la­cio­nes.

Esto tam­bién es muy impor­tan­te: los liga­men­tos y ten­do­nes se con­si­de­ran avas­cu­la­res, es decir, que no con­tie­nen flu­jo san­guí­neo pro­pio. El oxí­geno y otros nutrien­tes se tras­mi­ten a los liga­men­tos y ten­do­nes des­de las célu­las exter­nas a los teji­dos. Debi­do a que estas estruc­tu­ras han de ser resis­ten­tes, están com­pues­tas prin­ci­pal­men­te de fibras de colá­geno con algo de elas­ti­na, para crear una peque­ña can­ti­dad de estiramiento.

¡No te tuer­zas el cuerpo!

¿Algu­na vez te has tor­ci­do un tobi­llo? ¿Cuán­to tiem­po tar­dó en sanar y vol­vió a su esta­bi­li­dad ante­rior? Cuan­do te tuer­ces el tobi­llo, esti­ras dema­sia­do los liga­men­tos. Debi­do a que el teji­do es avas­cu­lar, no se cura tan rápi­do como lo hace el múscu­lo. Los liga­men­tos no tie­nen la “memo­ria” que tie­ne el teji­do mus­cu­lar. Cuan­do se esti­ra dema­sia­do el liga­men­to, es muy pro­ba­ble que no recu­pe­re su lon­gi­tud anterior.

El teji­do ligamentoso

Si los liga­men­tos están des­ti­na­dos a pro­te­ger las arti­cu­la­cio­nes limi­tan­do su movi­mien­to, el esti­ra­mien­to exce­si­vo con­ti­nuo de las arti­cu­la­cio­nes pue­de pro­vo­car ines­ta­bi­li­dad arti­cu­lar con el tiem­po. Conoz­co a varios prac­ti­can­tes cur­ti­dos que aho­ra tie­nen más de 50 años, inclu­yén­do­me a mí, que lamen­tan haber esti­ra­do dema­sia­do las arti­cu­la­cio­nes en su día. Dema­sia­dos prac­ti­can­tes con muchas horas de prác­ti­ca a la espal­da aho­ra poseen arti­cu­la­cio­nes arti­fi­cia­les para reem­pla­zar las que usa­ban en exceso.

Esas poses de fan­ta­sía las hacías hace mucho tiem­po cuan­do no impor­ta­ban sus consecuencias.

Āsa­na saludable

Las per­so­nas fle­xi­bles tie­nen una ten­den­cia mucho mayor a esti­rar dema­sia­do las arti­cu­la­cio­nes que las per­so­nas más rígi­das. Arma­dos con la filo­so­fía gene­ra­li­za­da de “sin dolor, no hay bene­fi­cio”, duran­te las fle­xio­nes ten­de­mos a seguir esti­rán­do­nos has­ta que sen­ti­mos dolor. Debi­do a que nues­tros múscu­los están lo sufi­cien­te­men­te flo­jos como para no sen­tir mucho allí, colap­sa­mos en nues­tras arti­cu­la­cio­nes don­de hay mucha sen­sa­ción. Esto no solo esti­ra dema­sia­do nues­tros liga­men­tos, sino que tam­bién pue­de des­gas­tar el car­tí­la­go que pro­te­ge nues­tras arti­cu­la­cio­nes y las man­tie­ne ensam­bla­das sin problemas.

La res­pues­ta contradictoria

Mi con­se­jo para la pre­gun­ta de la estu­dian­te fue ani­mar a su alum­na a pro­te­ger sus arti­cu­la­cio­nes, a hacer menos en lugar de más. Es con­tra intui­ti­vo, lo sé, espe­cial­men­te cuan­do muchas cla­ses de āsa­nas alien­tan a las per­so­nas a supe­rar sus lími­tes y balan­cear esas poses ele­gan­tes. Si los liga­men­tos de una per­so­na se vuel­ven ines­ta­bles por la rela­xi­na, o por el calor exce­si­vo o cual­quier otro fac­tor externo, se crea una situa­ción de des­equi­li­brio en las articulaciones.

No ani­ma­ría a un estu­dian­te de yoga con múscu­los a levan­tar más pesas y poner­se rígi­do. Del mis­mo modo, un estu­dian­te dema­sia­do fle­xi­ble no se bene­fi­cia de vol­ver­se aún más fle­xi­ble. Dema­sia­da fle­xi­bi­li­dad es tan poco salu­da­ble como dema­sia­da rigi­dez. El equi­li­brio es lo que bus­ca­mos en la prác­ti­ca de āsa­nas. Fami­lia­rí­za­te con el ran­go nor­mal de movimiento.

Por supues­to, prac­ti­ca para alar­gar los múscu­los y recuer­da que se nece­si­tan 30 segun­dos de esti­ra­mien­to con­ti­nuo para que la neu­ro­na del huso mus­cu­lar per­mi­ta que su múscu­lo se habi­túe a una lon­gi­tud nue­va y más larga.

Así que tóma­te tu tiem­po y sé dili­gen­te. Cuan­do sien­tas que el teji­do se esti­ra a lo lar­go de los hue­sos, siem­pre que ese esti­ra­mien­to no sea extre­mo, pro­ba­ble­men­te sea salu­da­ble. Cuan­do sien­tas moles­tias en una arti­cu­la­ción, deja de hacer lo que estás haciendo.

Y, por favor, pro­te­ge las arti­cu­la­cio­nes futu­ras de tus estu­dian­tes ense­ñán­do­les la diferencia.

Tra­du­ci­do por Javi Gobinde


Char­lot­te Bell
Char­lot­te Bell des­cu­brió el yoga en 1982 y comen­zó a ense­ñar en 1986. Char­lot­te es la auto­ra de Mind­ful Yoga, Mind­ful Life: A Gui­de for Every­day Prac­ti­ce, publi­ca­do por Rod­mell Press. Su segun­do libro, Yoga for Medi­ta­tors (Rod­mell Press) se publi­có en mayo de 2012. Escri­be una colum­na men­sual para la revis­ta CATALYST Maga­zi­ne y es edi­to­ra de Yoga U Onli­ne. Char­lot­te es miem­bro de la jun­ta fun­da­do­ra de Green­TREE Yoga, una orga­ni­za­ción sin fines de lucro que lle­va el yoga a las escue­las y a pobla­cio­nes des­aten­di­das. Músi­co de toda la vida, Char­lot­te toca el oboe y corno inglés en Salt Lake Symphony y el sex­te­to popu­lar Red Rock Ron­do, cuyo DVD ganó dos pre­mios Emmy en 2010.

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